Viaducto circular de Brusio

Ningún otro punto de la línea Bernina es tan llamativo como el viaducto circular de Brusio. Los diseñadores del trayecto de la línea del Bernina convirtieron este obstáculo en un hito destacado. En el trayecto de St. Moritz a Tirano, el tren debía salvar grandes diferencias de altura en poca distancia y ofrecer a los turistas una visión lo más despejada posible del paisaje. Para ello, había que contar con pocos túneles. Por encima de Brusio, el Ferrocarril Rético salva una gran diferencia de altitud con un bucle doble de unos 100 metros de diámetro. Gracias al trazado abierto sobre un viaducto, los viajeros pueden disfrutar de esta obra maestra de la técnica ferroviaria.